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Delitos contra el patrimonio

Los delitos contra el patrimonio están especificados en el Código Penal y se trata de una serie de delitos con diferentes características.

Los delitos de hurto y de robo suelen ser los más habituales. La diferencia fundamental entre ellos radica en si ha usado la fuerza o no para cometer el delito. Si no se ha utilizado ningún tipo de fuerza se trataría de un hurto, y, en caso contrario, de un robo.

Delitos contra el patrimonio

Delito de robo

El delito de robo consiste en la sustracción de cualquier objeto sin el consentimiento de su dueño legítimo. 

Para llevar a cabo esta sustracción se emplea la fuerza, bien sea contra las cosas, manipulando y rompiendo cualquier vía de acceso como ventanas, puertas, verjas o cualquier otro objeto con el objetivo de acceder a los bienes, o bien contra las personas, ejerciendo cualquier tipo de amenaza o coacción o bien agrediendo a la víctima.

Para los delitos de robo la pena que se contempla es la de prisión, que puede oscilar entre el año y los tres años.

Para este tipo de delitos existen una serie de agravantes reflejados en el Código Penal. La existencia de alguno de ellos implica que las penas se verán incrementadas, entre dos a cinco años de prisión. Por ejemplo, se considera un agravante la sustracción de todo tipo de bienes considerados de primera necesidad o de especial valor histórico o artístico. La reincidencia en el delito también es un agravante que conllevará penas mayores para el condenado.

Delito de hurto

El delito de hurto también supone la sustracción de bienes sin el consentimiento del propietario. En este caso no se emplea ningún tipo de violencia para llevarla a cabo, ni sobre objetos, ni sobre personas.

Existe una distinción entre el delito leve de hurto y el agravado.  Esta distinción se basa en el importe del valor de lo sustraído, estableciéndose un límite en 400 euros. De esta forma, si el valor del total de lo sustraído es menor, estaríamos ante un delito de carácter leve. Si el valor supera esta cifra, se trataría de un delito agravado.

En el caso de delito leve las penas consisten en una multa que oscila entre el mes y los tres meses.

Para los delitos agravados las penas, de prisión, oscilan entre los seis y los dieciocho meses de cárcel.

Para los delitos de hurto la ley también contempla una serie de agravantes, que, en caso de producirse, agravarían la pena impuesta.

Además de los delitos de robo y hurto podemos encontrarnos con otra serie de delitos contemplados en la legislación en materia penal como pueden ser los delitos de apropiación indebida y los de estafa.

El delito de apropiación indebida consiste en la apropiación por parte de una persona de cualquier tipo de objeto cuya propiedad legítima corresponde a otra persona tras haberle sido entregado en custodia, negándose a la devolución del mismo o usándolo sin consentimiento del legítimo propietario.

La estafa consiste en usar el engaño para conseguir que una persona lleve a cabo un acto que le perjudica, sin ser consciente de ello.

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